También
está difundida por varios países de Sudamérica. El
hábitat preferido de las calandrias es el terreno
abierto, con árboles y arbustos. No penetran en áreas de
selva cerrada.
En
América existen diez especies, cinco de ellas pueden
escucharse en Argentina.
Son
de tamaño pequeño. Presentan la uña del dedo posterior
muy alargada. El plumaje de la Calandria común, es
similar en ambos sexos, con tonos pardos, el vientre
blanco y una zona negra en el cuello.
Pesa
80g. y mide entre 25 y 27 centímetros, posee pico y patas
negruzcas.
La
belleza insuperable de estas aves radica en su voz y en
sus atributos de "compositora".
Es
un pájaro que tolera la presencia del hombre y habita en
las cercanías de los lugares habitados o modificados por
éste.
Cuando
comienza la época de reproducción, los machos sin pareja
pueden cantar durante la mayor parte del día, a fin de
atraer a las hembras.
Cuando
una de ellas se les acerca, es característico que
ejecuten un "vuelo o danza nupcial", volando y
planeando lentamente, con las alas en posición oblicua y
la cola bien abierta, mientras cantan, se elevan y
descienden sobre una rama, en la misma actitud.
Realizan sus nidos en arbustos pequeños y aislados, pero
muchas veces son perjudicadas por los tordos negros que
los parasitan con sus propios huevos.
El
nido tiene forma de taza. Para construirlo, ambos miembros
de la pareja emplean ramas de todo tipo, inclusive
espinosas, y pasto, que va entrelazando desordenadamente.
El
interior es más prolijo: está recubierto con pajitas,
crines y -si
encuentra- lana.
Pero
no siempre este albergue afanosamente construido recibe sólo
a los pichones de la calandria. Como ya hemos citado, el
tordo negro desova con frecuencia en nidos de calandrias
y, para hacer lugar a sus propios huevos -y después a sus
pichones-, puede llegar a destruir hasta el cincuenta por ciento de la puesta de su
involuntario anfitrión. La mayoría de los nidos
presentan esta intrusión. Los huevos 'intrusos' pueden
distinguirse por su tamaño algo menor y su tono más
rosado.
.
Alimentan a sus pichones con insectos especialmente
escarabajos, grillos y otros la misma familia. No migran
durante el invierno;
permaneciendo en sus territorios de nidificación.
Sus
vuelos son bajos; recorren cortas distancias; en general
pasan de un árbol a otro mientras describen suaves
curvas. Es común verlas en el suelo; efectuando rápidas
carreras con las
alas caídas, la cola alzada y la cabeza elevada, realizando
lentos movimientos laterales .
Son
aves cantoras, y de muy melodioso son, el macho es mejor
cantor que la hembra.
Es sobre todo en invierno y en primavera se puede
escuchar su hermoso canto. Suelen posarse sobre la cima de
un arbusto o de un árbol a emitir sus trinos, los que son
de notas muy variadas, que se repiten dos veces seguidas
en el mismo orden.
Una de las principales características de las
calandrias es su facultad para imitar el canto de otras
aves (que reproducen introduciendo ligeras variaciones),
esta es la causa del nombre científico Mimus, (imitador,
mimo) y de que en algunos países se las denomine
popularmente, burladores (en Estados
Unidos 'mockingbirds'). Son capaces de imitar
las melodías de otras especies de aves y también de
ranas, grillos, ladridos, relinchos, silbidos humanos, el
sonido de una flauta, la estridencia de una sirena u otro
ruido. Es capaz de tomar fragmentos de varias melodías
diferentes y unirlas en una composición.
Sus
hábitos son diurnos. Se alimentan de insectos, tanto en
estado adulto como larval. El estudio de los contenidos
estomacales de algunos ejemplares demostró la inclusión
de escarabajos, avispas, grillos y otros insectos
semejantes en su dieta. También consumen lombrices así
como los alimentos de origen vegetal, los frutos de
plantas, tanto silvestres como cultivadas- moras, higos,
etc.-aprovechando con frecuencia los que hallan caídos en
el suelo.
Despliega
las alas cuando se dedica a la captura de sus presas.
Posee el pico relativamente largo y aguzado, apto para la
caza de insectos.
Es
una especie que no tolera vivir en cautiverio, y por ello
el cancionero, y el folklore argentino la toma como
símbolo de la vida en libertad.
Los
españoles, a su llegada al Río de la Plata, dieron a
este pájaro el nombre de "calandria" porque lo
encontraron semejante a la calandria española o alondra
grande aunque, no es mucha la semejanza entre las dos
aves, excepto en su color, más bien apagado.