El Yorkshire terrier (o Yorky)
es un perro que en el Estándar de FCI está calificado
como "toy" (juguete), cuyo manto es de color azul
acero y fuego (no negro como lamentablemente se está
viendo y recomendando en estos días), de textura fina
y sedosa que abarca desde el occipucio (parte posterior de
la cabeza) hasta la cola. Cabeza, pecho y patas de brillante
dorado y temperamento típicamente terrier: vivacidad,
inteligencia, elegancia y rapidez de movimientos.
El Yorkshire terrier es el fruto de cruzamientos entre
varias razas (Manchester terrier, Skye terrier, Dandie Dinmont
y, también, el maltés), realizados por algunos
criadores de Yorkshire en Inglaterra, que querían
un perro de tamaño no muy grande que, sin embargo,
supiera cazar roedores.
El perro resultante de tales cruzamientos se mostró,
de inmediato, un implacable enemigo de las ratas, pero bien
pronto la moda llevó a una progresiva y rápida
reducción del tamaño, que hizo se convirtiera
en un perro de lujo y compañía.
Por su carácter es el perfecto animal de compañía.
Posee las características de valor y tenacidad propias
de un perro mucho más grande, con una gran ventaja,
su tamaño pequeño le hace ser muy manejable.